Para entender la importancia del plátano en la pared, es importante primero conocer el título original, su autor y el contexto social en que se engloba, independientemente de si está a favor o en contra de considerarle arte. ¿Mi propuesta? Es demostrar que el plátano en la pared tiene relevancia y que funciona como crítica al mercado, el espectáculo y al sistema neoliberal que convierte todo en mercancía de consumo, incluso un plátano con cinta.
Artista: Maurizio Cattelan (italiano.1960).
Año: 2019.
Materiales: Un plátano fresco y cinta americana gris.
Dimensiones: Variables (dependen de la instalación), pero generalmente ocupa el espacio de un plátano promedio.
Tipo de obra: Escultura / Arte conceptual.
Acto I – El plátano.
La obra lleva por título ‘’The Comedian (Comediante) y pertenece al artista italiano Maurizio Cattelan, quien se encuentra semi retirado de la escena artística. Nos encontramos ante una obra plenamente conceptual, cuyo valor no reside en el objeto material, sino en la idea que plantea o en otras palabras ‘’en su concepto’’ de ahí el término ‘’Arte conceptual’’. El título de la obra resulta clave para su comprensión: se trata de una broma, de un mal chiste, como si un payaso nos quisiera ver la cara o estafar. Y sí, resulta ridículo que el mundo entero; literalmente, se tome en serio un plátano pegado a una pared y que, además, se le considere arte. Sin embargo, El pegar el plátano a la pared no fue más que el acto inicial de esta obra. Por el contrario, lo verdaderamente significativo ocurre después, cuando una serie de acontecimientos terminan por reforzar y ampliar el sentido de la obra.
Acto II – La cáscara en el suelo.
Tras su presentación en 2019 en la prestigiosa feria Art Basel Miami Beach, The Comedian se convirtió en un fenómeno mediático global. Se pegó el grito en el cielo: muchos señalaron la obra como el colmo y afirmaron que el arte contemporáneo había ido demasiado lejos. Los críticos más influyentes del mundo le dedicaron espacio en sus columnas de talla internacional como Jason Farago del NYT o Jonathan Jones con su artículo “Don't make fun of the $120,000 banana, y solo por mencionar dos.
Imagen de: (New York Post, s. f.)
Esta pieza no surge de manera aislada dentro de la trayectoria de Cattelan, ya que el artista ya ha hecho esto antes. Un antecedente claro es lo acontecido en 1999, Cattelan pegó a su galerista Massimo De Carlo a la pared con cinta americana; dicha obra solo pudo verse durante la noche de inauguración de una de sus exposiciones.
Otro punto muy importante es la selección de los materiales para la realización de esta escultura.
1.- Es importante considerar que este no es el primer plátano en la historia del arte. Un antecedente inmediato es la icónica portada del disco The Velvet Underground & Nico (1967), diseñada por Andy Warhol, donde la fruta adquiere una carga simbólica vinculada al consumo, la cultura pop y la sexualidad. Asimismo, destaca Banana Flag de Luis Camnitzer, obra en la que el artista sustituye las estrellas de la bandera estadounidense por un plátano, proponiendo una crítica directa a la ideología política y económica de Estados Unidos.
En esta pieza, Camnitzer sugiere que el país ha abandonado los valores democráticos que decía representar para adoptar prácticas asociadas históricamente a las llamadas “repúblicas bananeras”: caos, autoritarismo e intervención económica. Su lectura resulta especialmente pertinente si se consideran las reiteradas injerencias de Estados Unidos en América Latina, como lo evidencian diversos episodios contemporáneos de intervención política y económica en la región.
‘’…En su diseño de la nueva bandera las estrellas sobre fondo azul eran reemplazadas por un banano. De este modo la bandera representaba la nueva ideología del país (el caos y totalitarismo anteriormente atribuido a las repúblicas bananeras), en vez de la tradicional geografía (los cincuenta estados que componen el país) basada en la expropiación de tierras a los primeros pobladores. Unos años después, en 2021, tras el asalto al Capitolio de Estados Unidos por grupos ultraderechistas y supremacistas blancos a raíz de la ratificación de Joe Biden como el próximo presidente, George W. Bush comparó la situación de su país con la de “una república bananera”. Camnitzer publicó entonces su bandera con el banano en Facebook anunciando que él ya mucho antes había tenido la premonición de que Estados Unidos era una república bananera.’’ (Luis Camnitzer – Banana Craze, s. f.)
Banana flag
Imagen de: (Luis Camnitzer – Banana Craze, s. f.)
Además de su carga política, el plátano arrastra un pasado oscuro vinculado a la explotación colonial, la esclavitud y las economías extractivas en América Latina. No obstante, también posee una dimensión cultural ligada a la comedia. Durante gran parte del siglo XX, especialmente en Estados Unidos, fue un recurso recurrente en el cine cómico: el clásico gag del resbalón con una cáscara de plátano se convirtió en una imagen icónica, al mismo nivel que el pastelazo en la cara o el chorro de agua que brota de una flor en la solapa.
Imagen de: (Nast, 2004)
Paradójicamente, el plátano también llegó a poner en aprietos al propio sistema capitalista. A finales del siglo XIX y principios del XX, cuando esta fruta era considerada exótica en ciudades como Nueva York, se volvió común que las personas arrojaran las cáscaras en la vía pública. Esto provocó una auténtica “epidemia de resbalones”, generando numerosos accidentes y derivando incluso en una crisis de salud pública, ya que muchos de estos incidentes terminaban en lesiones que requerían atención médica.
En este contexto surge el célebre caso de Anna H. Sturla, quien aprovechó la situación para demandar a distintas empresas y establecimientos, acumulando una considerable fortuna a partir de estos litigios, hasta que finalmente fue acusada de fraude. Este episodio evidencia cómo un objeto aparentemente trivial como el plátano puede revelar las fisuras, contradicciones y absurdos del orden social y económico.
Imagen de: (The New York Times [The New York Times], 1910)
2. La cinta americana.
Cattelan pudo haber presentado esta fruta de múltiples maneras: colocarla sobre un pedestal, como lo hizo Yoko Ono con su manzana; fijarla a la pared con un clavo o adherirla mediante algún tipo de pegamento. Sin embargo, eligió la cinta americana, un material cargado de significados históricos y culturales. Este tipo de cinta fue creada en Estados Unidos en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de proteger la munición de la lluvia debido a su alta resistencia. Con el paso del tiempo, su uso se desplazó del ámbito bélico al cotidiano, convirtiéndose en un objeto popular por su practicidad para resolver problemas de forma rápida e improvisada. Originalmente de color verde, la cinta adquirió más tarde su característico tono plateado.
Como ya se ha señalado, Cattelan pudo haber utilizado cualquier otro material, pero eligió precisamente uno que hoy se emplea para “sacarnos de apuros”, ya sea de manera momentánea o indefinida cuando las reparaciones se posponen. La cinta americana simboliza la improvisación, la precariedad y la solución provisional. Su uso va en contra de todo aquello que tradicionalmente se espera del arte y, particularmente, de lo que se considera coleccionable: obras duraderas, con estructuras sólidas, marcos, acabados profesionales y materiales de alta calidad, pensadas para conservarse, exhibirse y eventualmente revenderse.
En este sentido, The Comedian rompe con las convenciones museográficas y del mercado. No hubo una curaduría elaborada ni un proceso de montaje profesional: Cattelan simplemente llegó y pegó el plátano a la pared. El gesto elude deliberadamente los protocolos del mundo del arte y se presenta como algo cotidiano, improvisado y, en apariencia, banal. Sin embargo, es precisamente en esa precariedad donde la obra encuentra su fuerza conceptual.
Acto III: El resbalón con la cáscara.
A pesar de las críticas, el rechazo y la aparente banalidad del gesto, resulta significativo que The Comedian haya sido vendida por 6.2 millones de dólares al criptomillonario Justin Sun. El propio comprador declaró:
“Soy Justin Sun, y me complace anunciar que he adquirido la icónica obra de Maurizio Cattelan Comedian. No se trata solo de una obra de arte; representa un fenómeno cultural que une los mundos del arte, los memes y la comunidad de criptomonedas. Creo que esta obra inspirará más reflexiones y debates en el futuro y pasará a formar parte de la historia.”
—Justin Sun, fundador de la plataforma de criptomonedas TRON. (Sánchez-Vallejo et al., 2024)
Ante este hecho, la pregunta resulta inevitable: ¿acaso nuestra sociedad no es así de absurda? Basta observar cómo asignamos precios exorbitantes a objetos cuyo valor simbólico supera por completo su valor material. Ese plátano podría ser unos tenis Jordan, una bolsa Hermès, un accesorio tecnológico innecesario o cualquier otro fetiche del consumo contemporáneo. El consumismo es, en sí mismo, profundamente absurdo, así como los valores e ideales que lo sostienen.
El neoliberalismo ha logrado capitalizarlo todo, incluso un plátano adherido a la pared con cinta americana. Mientras tanto, existen problemáticas mucho más urgentes que demandan atención: injusticias sociales, desigualdades, pobreza, hambre, enfermedades y conflictos que requieren ser visibilizados y transformados. Sin embargo, nuestra sociedad parece preferir el espectáculo, la validación en redes sociales, el video viral del momento, la fama efímera, el lujo y el exceso. Ese plátano en la pared le dio un pastelazo al mundo entero. Parece un mal chiste el que los medios de comunicación le hayan brindado un espacio en televisión y en las portadas a este plátano. Le damos valor e importancia al espectáculo, nuestras redes sociales personales son nuestro propio espectáculo. Vivimos en la sociedad del espectáculo.
‘’El espectáculo no es una colección de imágenes; sino una relación social entre personas que está mediatizada por imágenes. (La sociedad del espectáculo – Guy Debord)
Solo me queda mencionar que estén a favor o en contra de este plátano seguramente cada que ‘’The Comedian’’ se exponga en un museo será lleno total, largas filas para ir a tomarse la foto y será el tema del momento nuevamente, México no es la excepción, les aseguro que la espera para tomarte tu foto será larga (Lo más probable es que el Museo Jumex sea la sede) pero recuerden que cada persona que vaya a ver esta obra inevitablemente estará recibiendo un pastelazo en la cara por parte de Maurizio Cattelan y es quién se burla de nosotros y no al revés.
Esta fue la historia de cómo un plátano en la pared hizo resbalar a todo un sistema y a nosotros como sociedad. ¿O ustedes que opinan?
Bibliografía:
Sánchez-Vallejo, M. A., Sánchez-Vallejo, M. A., & Sánchez-Vallejo, M. A. (2024, 21 noviembre). La “banana más cara del mundo” se vende por 6,2 millones de dólares. El País. https://elpais.com/cultura/2024-11-21/la-banana-mas-cara-del-mundo-se-vende-por-62-millones-de-dolares.html
The New York Times [The New York Times]. (1910, 27 noviembre). THE WOMAN, THE BANANA PEEL AND THE DAMAGE SUITS; Mrs. Anna H. Sturla, Who Has Made a High Record for Accident Cases, Will Have to Prove to the Court She Hasn’t Been Faking. New York Times. Recuperado 6 de enero de 2026, de https://www.nytimes.com/1910/11/27/archives/the-woman-the-banana-peel-and-the-damage-suits-mrs-anna-h-sturla.html
Luis Camnitzer – Banana Craze. (s. f.). https://bananacraze.uniandes.edu.co/obras/arte,identidades,violencias/luis-camnitzer/
Nast, C. (2004, 19 abril). The New Yorker April 19 & 26, 2004. The New Yorker. https://www.newyorker.com/magazine/2004/04/19
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